El derecho a veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU

¿Qué es el Consejo de Seguridad?

Mandato

En la Carta de las Naciones Unidas se establecieron seis órganos principales en la Organización, incluido el Consejo de Seguridad. La responsabilidad primordial en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales corresponde al Consejo de Seguridad, que podrá reunirse cada vez que la paz se vea amenazada.

Según dispone la Carta, las Naciones Unidas tienen cuatro propósitos:

  • Mantener la paz y la seguridad internacionales;
  • Fomentar relaciones de amistad entre las naciones;
  • Cooperar en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo del respeto a los derechos humanos;
  • Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones.

Todos los Miembros de las Naciones Unidas se comprometen a aceptar y aplicar las decisiones del Consejo de Seguridad. Mientras que otros órganos de las Naciones Unidas hacen recomendaciones a los Estados Miembros, solo el Consejo de Seguridad tiene el poder de adoptar decisiones que los Estados Miembros están obligados a aplicar en virtud de la Carta.

Mantenimiento de la paz y la seguridad

Cuando recibe una denuncia relativa a una amenaza a la paz, la primera medida que adopta el Consejo generalmente es recomendar que las partes intenten llegar a un acuerdo por medios pacíficos. El Consejo puede:

  • Establecer principios para este acuerdo;
  • En algunos casos, llevar a cabo una investigación y un proceso de mediación;
  • Enviar una misión;
  • Nombrar enviados especiales; o
  • Solicitar al Secretario General que interponga sus buenos oficios para llegar a una solución pacífica de la disputa.

Cuando una controversia da lugar a hostilidades, la principal preocupación del Consejo es ponerles fin lo antes posible. En ese caso, el Consejo puede:

  • Emitir directivas de alto el fuego que puedan ayudar a prevenir una escalada del conflicto;
  • Enviar observadores militares o una fuerza de mantenimiento de la paz para ayudar a reducir lastensiones, separar a las fuerzas enfrentadas y crear un entorno de tranquilidad en el que se puedan buscar soluciones pacíficas.

Si esto no fuera suficiente, el Consejo podrá optar por aplicar medidas coercitivas, entre ellas:

  • Sanciones económicas, embargos de armas, sanciones y restricciones financieras y prohibiciones de viajar;
  • Ruptura de relaciones diplomáticas;
  • Bloqueo;
  • O incluso acciones militares colectivas.

Una de sus preocupaciones principales es centrar sus acciones en los responsables de las políticas o prácticas condenadas por la comunidad internacional, minimizando a su vez los efectos de las medidas adoptadas en otros sectores de la población y la economía.

Organización

El Consejo de Seguridad celebró su primera sesión el 17 de enero de 1946 en Church House, Westminster, Londres. Actualmente, el Consejo de Seguridad está instalado en forma permanente en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. También se ha trasladado a muchas ciudades y ha celebrado sesiones en Addis Abeba (Etiopía), en 1972; Ciudad de Panamá (Panamá), en 1973; y Ginebra (Suiza), en 1990.

Un representante de cada uno de sus miembros debe estar presente en todo momento en la Sede de las Naciones Unidas para que el Consejo de Seguridad pueda reunirse cuando surja la necesidad.

 El sistema de toma de decisiones que impera en el Consejo de Seguridad de la ONU, basado en la coexistencia de 5 miembros permanentes con derecho a veto y otros 10 miembros no permanentes que van alternándose cada dos años, ha estado en funcionamiento desde 1945. Sin embargo, cada vez son más los países que están en desacuerdo con el hecho de que sean Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido los únicos que realmente tengan el poder necesario para adoptar resoluciones vinculantes sobre aspectos tan delicados como la seguridad internacional.
foto veto
El derecho de veto fue concebido y consagrado en la Carta de las Naciones Unidas como garantía que impidiese que la Organización pudiera transformarse en una alianza y quedase puesta al servicio de un grupo de potencias frente a otro. El advenimiento de la guerra fría, sin embargo, dio al traste con estos postulados optimistas. El veto ha conformado uno de los aspectos más criticados de la Organización por oponerse, al menos desde un plano formal, al principio de igualdad soberana de los Estados, reconocido en la propia Carta, así como por obstaculizar la labor de la Organización.

El uso del veto impide la aplicación efectiva de las salvaguardias internacionales

Llama la atención que de los cinco principales exportadores de armas en el mundo, según el SIPRI, Estados Unidos (33%), Rusia (25%), China (5,9%), Alemania (5%) y Francia (5,6%), que llegan a contabilizar el 74,5% del volumen total de exportaciones de armas, cuatro de ellos sean a su vez, los países que ostentan la titularidad permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y por tanto el derecho al veto.

Un total de 104 países de las Naciones Unidas ya están a favor de una restricción del derecho de veto en el Consejo de Seguridad al menos en casos en los que se traten graves atrocidades.

La iniciativa, que se suma a otra que llevan años discutiéndose en la ONU, busca principalmente evitar los bloqueos que se han visto en el Consejo en los últimos años en casos como el de Siria, donde los vetos de Rusia y China han frenado varias resoluciones impulsadas por otras potencias.

Los países firmantes se comprometieron a no oponerse a iniciativas que busquen frenar genocidios, crímenes de guerra o de lesa humanidad.

Entre ellos lo hicieron dos miembros permanentes del Consejo, Francia y el Reino Unido, que junto a Estados Unidos, Rusia y China forman el grupo de cinco países con poder de veto.

Objetivos del proyecto

Implementar unos mecanismos internacionales y regionales más efectivos para la protección de la población civil y la rendición de cuentas de los  infractores. 

En concreto, la eliminación del derecho al veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU lo que permitiría al Consejo de Seguridad adoptar las medidas necesarias para prevenir y detener violaciones masivas de derechos humanos en situaciones de conflicto armado y permitir que se lleve a los infractores ante la justicia.

¿Hasta qué punto puede tener éxito este proyecto?

Cada vez hay más llamamientos de ONG y ONGI, foros de la ONU (como las consultas para la próxima Cumbre Mundial Humanitaria de 2016), la sociedad civil y poblaciones afectadas a favor de una mayor rendición de cuentas por abusos cometidos durante los conflictos. Las agencias de la ONU, y concretamente el ACNUR sobre Siria, también están haciendo declaraciones cada vez más enérgicas sobre el actual punto muerto en el sistema humanitario que hace que dicho sistema no pueda manejar la escala y el número de crisis actuales sin una gobernanza global efectiva.

Urgencia y oportunidad

Hay varias razones por las que debemos responder a esta cuestión ahora.

  1. En primer lugar, el número y la escala de las crisis que afectan al mundo en el último par de años, con víctimas civiles significativas.
  1. En segundo lugar, la crisis del desplazamiento forzado tiene proporciones históricas. En 2013, el número de personas afectadas por el desplazamiento forzado (refugiadas + desplazadas internas) superó los 50 millones por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
  1. En tercer lugar está la tendencia a reaccionar cada vez menos por parte de los actores mundiales clave y de las organizaciones internacionales, que fingen impotencia o eligen abiertamente intereses nacionales frente a los derechos humanos y la protección de la población civil.

Sin embargo, son cada vez más numerosos los llamamientos —de Estados miembros de la ONU y de la sociedad civil, como nosotros, el Centro Mundial para la Responsabilidad de Proteger y el Consejo Mundial de Ancianos (The Elders)— que piden que se limite el uso del veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad en situaciones de atrocidades masivas en los que podemos basarnos. Podemos aprovechar este impulso, trabajando en potencia a través de una coalición de base amplia (como hicimos con el TCA) para pedir la prohibición del uso del veto.

¿Qué oportunidades externas que surjan en 2016-2019 aprovechará este proyecto?

2016:

Mayo: Cumbre Mundial Humanitaria

Julio: 65 aniversario de la Convención sobre los Refugiados

2017:

Noviembre: Israel / Territorios Palestinos Ocupados: Cincuenta años de ocupación y violaciones relacionadas con la ocupación en 2017: oportunidad para desarrollar actividades de campaña hacia este importante hito y en torno a él

Junio: 40 aniversario de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos Adicionales

2018:

Diciembre: 70 aniversario de la Convención sobre el Genocidio

¿A quién iría dirigida (ONU, Consejo de Seguridad, autoridades del gobierno, agentes empresariales, otros)?

Aparte de objetivos obvios como los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, haría falta más análisis para identificar posibles objetivos para cada línea de la campaña. Los objetivos se identificarían teniendo en cuenta si son:

  1. Objetivo directo para la campaña (es decir, un Estado o empresa que exporta armas)
  2. O/y son entidades influyentes clave de un Estado o empresa objetivo (es decir, potencial de potencias emergentes de influir en objetivos clave)

¿Cómo podría usar este proyecto una serie de tácticas para influir en estos agentes?

Este proyecto tiene el potencial de utilizar una serie de tácticas:

  • Investigación (interna): Documentar puntualmente abusos contra los derechos humanos y utilizar los medios de comunicación, y herramientas y técnicas para sectores específicos (como las Acciones Urgentes) para sensibilizar sobre las crisis y recabar datos para nuestros informes y documentos; desarrollar también modelos de análisis de país y regionales; uso estratégico de tecnologías innovadoras para respaldar nuestra investigación, es decir, uso de fotografía, vídeo, imágenes de satélites, otras metodologías de teleobservación, etc.;
  • Investigación (externa): Trabajar con académicos, centros de estudios y otras entidades influyentes clave mediante conferencias conjuntas, publicaciones y otros foros, desarrollar análisis punteros sobre las líneas concretas de esta campaña;
  • Trabajo de incidencia/análisis: Considerar el papel de los mecanismos regionales y potencias emergentes dentro de la gobernanza global y cómo se podría influir en ellos para lograr nuestros objetivos;
  • Medios de comunicación: Generar cobertura en tiempo real en épocas de crisis, incluido mediante el uso amplio de materiales audiovisuales producidos en el terreno; seguir incrementando la visibilidad de cuestiones de países concretos o regionales y reforzar nuestros llamamientos; potencial para piezas extensas exhaustivas que analicen las cuestiones con más detalle en medios de comunicación especializados.
  • Movilización y activismo: Hacer trabajo de incidencia y activismo en el ámbito internacional, nacional y regional para obtener apoyo y lograr respuestas a las llamadas de La Otra Cara del Estado del Bienestar sobre la reforma del veto en la ONU y las armas.

Pertinencia

Este proyecto tiene un gran potencial para ser pertinente tanto globalmente como regionalmente.

ORIENTE MEDIO Y NORTE DE ÁFRICA:

Con un número importante de crisis, la región tiene un nivel intolerable de sufrimiento humano y niveles sin precedentes de vulnerabilidad. Las crisis en curso en Siria e Irak han desembocado en flujos en gran escala de refugiados y desplazados, con un impacto significativo en las comunidades de acogida de Jordania, Líbano y Turquía. Los conflictos armados recurrentes en Israel/TPO siempre ponen de relieve los problemas de la protección. Las partes interesadas, incluidas poblaciones afectadas, como parte de las negociaciones de la Cumbre Mundial Humanitaria, han identificado la protección de la población civil como motivo de preocupación prioritaria en la región.

El acuerdo del P5 de no usar sus derechos de veto permitiría al Consejo de Seguridad de la ONU adoptar medidas para proteger a la población civil en esta región inestable y el envío de las situaciones a la CPI para ser investigadas. Las organizaciones regionales, como la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica, también tienen que desempeñar un papel mayor a la hora de denunciar a quienes violan las leyes que protegen a la población civil.

Participación de la ciudadanía

Actualmente hay una elevada percepción pública de diversas crisis (la de Siria es, sin duda, la más conocida, mientras que otros conflictos, como las crisis en curso en la República Centroafricana y Sudán del Sur, reciben menos atención). Sin embargo, esto depende mucho de la audiencia que se esté considerando. Además, los reportajes de los medios de comunicación suelen estar centrados en países y no siempre sitúan esas crisis dentro de un contexto regional. Por otra parte, dada la complejidad (agentes estatales y no estatales, factores que causan el conflicto) y la escala de las crisis, existe el riesgo de que las audiencias menos familiarizadas con las cuestiones se sientan abrumadas por la gravedad y los matices de todas las cuestiones en consideración. En los contextos globales, regionales y nacionales será importante tener claro quiénes son nuestras audiencias objetivo, cuáles serán los productos de comunicación más eficaces para ellas y adaptar nuestros enfoques basándonos en ese análisis.

Para una audiencia general, es decir, personas con conocimientos escasos o inexistentes, será, sin embargo, necesario encontrar “nuevas” formas de contar la historia de estas crisis que puedan sensibilizar de forma simple y efectiva sobre las cuestiones centrándose en recomendaciones concretas que puedan afectar de forma tangible a estas situaciones y cambiarlas a mejor.

¿Cómo contaremos el asunto de que trata este proyecto?

El asunto de este proyecto se puede contar:

  • Centrándonos en las personas y comunidades afectadas. Como ya se ha dicho, y puesto que no sólo son víctimas pasivas, hay que reconocer y reflejar los numerosos y diversos papeles que desempeñan dentro de contextos de crisis.
  • A través de materiales sobre países concretos que cuenten la historia de crisis específicas que puedan identificarse como foco para este proyecto
  • A través de materiales sobre regiones concretas que muestren los efectos indirectos de las crisis.
  • A través de una lente temática que identifique temas transversales como las corrientes de armas, las corrientes de refugiados o cómo afectan las crisis a grupos concretos.

¿Cuál será el mayor obstáculo para el apoyo público y cómo podríamos superarlo?

La apatía, la sensación de agobio o de que no hay soluciones (debido a la escala de las crisis y a su número) podrían ser los mayores obstáculos para lograr el apoyo público. Tendríamos que hacer más análisis para comprender mejor los obstáculos.

No obstante, para que este proyecto tenga éxito será fundamental la necesidad de dar recomendaciones concretas y específicas que aumenten de forma manifiesta la protección de la población civil para garantizar el apoyo público.